El jefe de Estado de Paraguay, Fernando Lugo, quien asumió la presidencia el 15 de agosto pasado, admitió que cometió errores durante los 100 primeros días de su Gobierno y reiteró que combatirá la corrupción.
Lugo, cuya llegada al poder puso fin a 61 años ininterrumpidos de Gobierno del Partido Colorado, destacó durante la primera rueda de prensa que ofreció tras cumplirse los primeros 100 días de su gestión, que es posible trabajar para "cambiar las estructuras heredadas y marcar un nuevo estilo de Gobierno con la gente, por y para la gente".
Lugo, quien no detalló los errores a los que se refería, mencionó que su administración se rige por seis "ejes programáticos", como la búsqueda de la reactivación económica y la generación de empleos, la reforma agraria y la recuperación de la institucionalidad a través de la lucha contra la corrupción.
También nombró la depuración del sistema judicial, así como el reclamo de mayores beneficios para el país ante las hidroeléctricas de Yacyretá e Itaipú, que Paraguay comparte con Argentina y Brasil, respectivamente.
La llegada de Lugo al poder no sólo marcó el final de más de seis décadas de hegemonía de los "colorados", sino además la asunción a la presidencia del primer ex obispo católico, luego de renunciar a su estado clerical en 2005 para dedicarse a la política.
Comentó que ha dado "los primeros pasos para desarticular una escandalosa estructura de saqueo del erario público, que ha caracterizado a las administraciones anteriores, dejando a su paso un país devastado y sin esperanzas".
En ese sentido, el jefe de Estado, quien había destacado como una de sus principales promesas electorales la lucha contra la corrupción, ha promovido denuncias contra funcionarios de la Administración Nacional de Navegación y Puertos.
Tierras.
Con relación a los conflictivos en el campo con campesinos sin tierra amenazando la invasión de fincas de sojas, propiedad de colonos extranjeros, Lugo expresó: "En Paraguay conviven dos esquemas económicos enfrentados: primero, un sector con tecnología moderna de producción, con capital suficiente y altos niveles de rentabilidad.
Segundo, un sector de estructura arcaica para la producción agrícola, sin acceso a financiaciones ni asistencia técnica y muchos de sus integrantes caen en la trampa mortal del subdesarrollo".
"Cien días no son suficientes para cambiar todo", expresó el Presidente Fernando Lugo.