El presidente paraguayo, Fernando Lugo, aseguró que prefiere tener una prensa “adversa y leal” que le ayude a “enmendar errores” que “una prensa amiga que oculte los síntomas de una mala gestión”.
La libertad de prensa es “un dogma de fe para los verdaderos demócratas”, declaró Lugo.
El Ejecutivo actual agregó: “no pretende comprar ni compra silencios ni favores de los periodistas”.
Poco antes, un grupo de periodistas reclamó el fin de la impunidad para los culpables de los asesinatos de una decena de informadores en las últimas dos décadas.