AL BAJAR LAS aguas, Nueva Orleáns enfrenta una horrorosa tarea de dimensiones épicas y que ninguna ciudad estadounidense ha visto tal vez en un siglo: recoger, identificar y enterrar a miles de cadáveres, muchos de ellos hinchados, en descomposición o imposibles de reconocer.
Las autoridades dicen que ya tienen 25, 000 bolsas para cadáveres a la mano en Luisiana, y se está preparando una morgue temporal en un almacén para colocar en ella a 5, 000 cuerpos.
Sin embargo, el reto es más que una cuestión de espacio y equipo. Entre otras cosas: ¿Cómo determinar los nombres de las víctimas, especialmente cuando muchas de ellas eran tan pobres que probablemente ni siquiera tenían un registro dental?
¿Y cómo devolver los muertos a sus parientes cuando nadie sabe dónde están los familiares?
En la confusa maraña de trabajadores federales, del estado y locales reunidos aquí, se ha elaborado un plan preliminar para manejar los cadáveres.
"El alcalde hace mucho énfasis en el hecho de que se manejen los restos con dignidad y respeto, en especial si se toma en cuenta que en Nueva Orleáns solemos celebrar la vida"", dijo Sally Forman, portavoz del alcalde C. Ray Nagin.
En dos sitios donde se están colocando los cuerpos uno en el cruce de las carreteras interestatales 10 y 610 y otro en el vecino Condado de St. Bernard equipos federales especializados en cadáveres recaudan cualquier información que pueda ayudar a identificar un cuerpo, entre ella las coordenadas donde fue hallado.
Deseosa de sacar provecho de las dificultades que sufre el Gobierno con el desastre provocado por el huracán "Katrina", la oposición estadounidense lanza una batalla política para exigir una comisión investigadora independiente que garantice la luz sobre los errores cometidos.
Los demócratas rehusaron participar en una comisión investigadora especial del Congreso, anunciada el miércoles por la plana mayor republicana, que la presentó como un equipo bipartidario. "Una investigación de la administración republicana por un Congreso controlado por los republicanos es como si un jugador fuera el árbitro de sus propias jugadas", consideró el senador demócrata el líder de la minoría en el Senado, Harry Reid, quien se declaró "seriamente preocupado sobre si la (comisión) propuesta dará a los estadounidenses las respuestas que merecen".
Lúgubre tarea de recoger cadáveres
La Cruz Roja estadounidense distribuyó en Houston, Texas, tarjetas de débito, con fondos limitados a damnificados.