El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, sacó ayer su despacho de la capital, Brasilia, y lo instaló en la ciudad de los negocios y la industria, Sao Paulo, desde donde trabajará las veces que se encuentre en la poderosa metrópoli.
El "despacho itinerante" del presidente se encuentra en la principal avenida financiera de la ciudad, la Avenida Paulista, y ocupa todo un piso del edificio principal del estatal Banco do Brasil.
El Palacio presidencial de Planalto informó a la prensa que no sólo el presidente utilizará las instalaciones cuando esté en Sao Paulo, sino también algunos de sus ministros. Lula prevé utilizar ese despacho hasta varias veces por semana, para estar más cerca de su familia, estimaron algunos medios.
Fue en Sao Paulo, la capital económica de Brasil, donde Lula se formó como tornero mecánico, se inició en la política al frente del poderoso sindicato de Metalúrgicos, y fundó el Partido de los Trabajadores (PT) y la Central Unica dos Trabalhadores (CUT), la principal de Brasil, hace 20 años.
La popularidad del presidente brasileño, sigue en alza entre sus compatriotas tras cinco meses en el poder, según un sondeo difundido ayer en Brasilia. La encuesta encargada por la Confederación Nacional de Transporte a la empresa Census revela que la evaluación positiva del gobierno del líder socialista subió en el último mes del 47.7 por ciento al 51.6 por ciento. Durante mayo pasado, el rechazo a la gestión de Lula cayó casi en la misma proporción y se redujo del 9.4 por ciento al 7.2 por ciento, indica el sondeo.
El porcentaje de personas que considera "regular" la gestión del gobierno de Lula se mantuvo prácticamente estable, y pasó del 34.8 por ciento en abril al 35.7 por ciento al fin de mayo.