En su primer discurso como presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva prometió ayer honrar los compromisos internacionales de su país, mantener la estabilidad de la economía e impulsar una política volcada a los más necesitados de su país.
Pero para ello pidió el apoyo de organismos multilaterales y el restablecimiento de las líneas de crédito para Brasil, que trata de salir de una crisis caracterizada por un elevado índice de desempleo, lento crecimiento económico y extendida pobreza.
Al leer su primer pronunciamiento tras su aplastante victoria en la segunda vuelta electoral del domingo, el líder izquierdista dijo que el gobierno que instalará el 1 de enero mantendrá "una postura de responsabilidad fiscal" y de control de la inflación.
"Vamos a enfrentar la actual vulnerabilidad externa de la economía brasileña", agregó, aunque buscó en todo momento conciliar las posturas propias de su militancia social con mensajes tranquilizadores hacia los diversos mercados y sectores inversores que actúan en el país.
"Nuestro gobierno va a honrar los contratos establecidos por el gobierno actual y no se va a descuidar del control de la inflación", aseguró Lula. "Generar empleos será mi obsesión", agregó de inmediato.
Por su parte, Lula prometió ayer impulsar un "pacto nacional" con partidos políticos y grupos sociales, y empeñarse "personalmente" en impulsar reformas vistas como imperativas, especialmente en el área tributaria y de la deficitaria seguridad social.
El ex líder sindical tendrá una primera reunión en calidad de presidente electo con el presidente saliente, Fernando Cardoso el martes por la mañana en Brasilia, en un encuentro que marcará el inicio formal del proceso de transición hacia el nuevo gobierno.
En tanto, gobernantes de todo el mundo, entre ellos el presidente George Bush saludaron a Lula, por su victoria, informó su portavoz, André Singer. En la mañana, cuando Lula preparaba su primer pronunciamiento oficial, recibió la llamada telefónica de Bush, afirmó Singer.
Después que Lula finalizó su pronunciamiento, Singer dijo que el presidente electo aún debía pasar parte de la tarde atendiendo los contactos telefónicos de otros mandatarios y líderes de todo el mundo, así como recibir personalmente delegaciones partidarias que se encuentran en Brasil.