No es normal la Luna. Bella, sí, misteriosa, pero no creamos que como aquel cuerpo celeste, formado en colisiones violentísimas, hay muchos.
La Luna se creó cuando un objeto del tamaño de Marte se estrelló contra la Tierra hace miles de millones de años, según expertos estadounidenses.
El impacto puso en órbita varios fragmentos, algunos de los cuales se consolidaron eventualmente y formaron la Luna.
Según la revista Astrophysical Journal, sólo entre 5% y 10% de los sistemas planetarios del Universo tienen lunas con orígenes similares.
"Cuando se forma una luna como consecuencia de una colisión violenta, queda polvo en todas partes", explicó Nadya Gorlova, autora principal del estudio, de la Universidad de Florida en Gainesville.
"Si se estuvieran formando muchas lunas habríamos visto polvo alrededor de muchas estrellas, pero no hemos visto nada", señaló.
Los planetas rocosos se forman de una especie de pasta de desechos y polvo que rodean a estrellas jóvenes, y crecen gradualmente en otros choques que arrojan grandes cantidades de polvo.
Los astrónomos piensan que este proceso dura entre 10 y 50 millones de años después de que se forma una estrella. Es común encontrar polvo girando alrededor de estrellas en la etapa más joven de este tipo.
Pero cuando se formó la Luna el Sol tenía 30 millones de años y el proceso de formación de planetas del Sistema Solar debía estar llegando a su fin.
En el estudio más reciente, el equipo de la doctora Gorlova buscó la huella térmica de las estrellas en el espectro infrarrojo, que permite a los astrónomos calcular la cantidad de calor que emite la estrella y la cantidad de calor que se "refleja" en el polvo que la rodea.
"Descubrimos entre dos y cuatro objetos, pero sólo uno presenta todas las características de una colisión. El polvo tiene la temperatura precisa y está a la distancia precisa".
El equipo científico calculó que lunas como la nuestra, deben formarse en 5% a 10% de los sistemas planetarios.