López Michelsen (1913-2007), que falleció en Bogotá a los 94 años de edad luego de sufrir un infarto, fue un revolucionario que "ponía a pensar al país" por sus profundas reflexiones sobre la realidad política o cotidiana.
Muchos de sus familiares y amigos recuerdan al ex presidente bogotano como a "un hombre de un inagotable sentido del humor, agudo, sarcástico, irónico" y acuñador de frases célebres en la esfera política colombiana.
Asimismo, era considerado uno de los colombianos más y mejor informados, con curiosidad e inquietud por todos los temas, lo que, según sus admiradores, le convertía en "una enciclopedia" viviente" y en una figura con una cultura nacional e internacional sin par.
"López fue quizá el colombiano mejor informado", dijo el periodista Darío Arizmendi, director de los servicios informativos de Radio Caracol, red de emisoras de la que el propio ex presidente fue uno de sus fundadores hace más de medio siglo.
El ex presidente del Gobierno español Felipe González, que se encuentra en Cartagena de Indias, lo definió como un hombre "muy brillante" y dijo que aprendió "mucho" de él gracias a la amistad que mantuvieron durante más de 30 años.
"Fue un hombre lucido con unas visión muy amplia de Colombia y la región, con una filosofía de vida extraordinaria. Creo que es uno de los hombres que he conocido con mas sutileza e inteligencia. Era muy sagaz", señaló.
Según el también ex jefe del Estado colombiano Belisario Betancur, López Michelsen gozó de un "humor perverso", y era poseedor de una sabiduría y una gracia incomparable.
Casado en 1938 con Cecilia Caballero, tuvo tres hijos: Alfonso, Juan Manuel y Felipe.
Mantuvo durante los últimos años una muy leída columna periodística en el diario bogotano "El Tiempo", la última de ellas publicada el pasado domingo en ese medio.
Aunque tardía, su carrera política le otorgó el reconocimiento nacional e internacional de ser uno de los grandes estadistas de América.
Fue muy "amigo, compadre y socio" de los ex presidentes estadounidenses Gerald Ford y Jimmy Carter, del panameño Omar Torrijos, ya fallecido, del venezolano Carlos Andrés Pérez y del líder cubano, Fidel Castro.
Hace algunos años se declaró partidario de la búsqueda de un acuerdo humanitario para la puesta en libertad de los secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y en sus últimos escritos periodísticos aludía a esa posibilidad.
Fueron famosas las controversias públicas y escándalos que afectaron en los años 40 y 50 a su padre, Alfonso López Pumarejo, presidente del país en dos ocasiones, y también a él, como el de la compra de acciones de la empresa holandesa Handel en la que fue involucrada la cervecera colombiana Bavaria.
Esos escándalos le ganaron la enemistad de personas, incluso de familiares, que no le perdonaron jamás.