La maestra Gillian Gibbons, que pasó ocho días detenida en Sudán por permitir que sus alumnos pusieran el nombre de Mahoma a un oso de peluche, afirmó ayer al llegar a Londres que todo fue una odisea, pero que la trataron bien en prisión.
En una declaración en el aeropuerto, Gibbons admitió que estaba "impresionada" por lo que pasó, pero subrayó que todo el mundo fue amable con ella.
"Lamento haber dejado Sudán. Lo pasé fabulosamente. Es un lugar hermoso y tuve la posibilidad de ver un poco el campo. La población sudanesa es amable y generosa y, hasta en lo que pasó, tuve una buena experiencia", dijo.