EL PRIMER ministro iraquí, Nuri al-Maliki, hizo un llamado el domingo para que se lleve a cabo una reestructuración completa de su gabinete, a la luz de la situación de violencia que vive en el país en la actualidad.
Un comunicado emitido por la oficina de gobierno dijo que este llamado fue hecho durante una sesión privada del parlamento.
El gobierno actual es una coalición liderada por religiosos kurdos y chiitas, que también incluye árabes sunitas y grupos seculares.
El gobierno ha sido blanco de críticas por su fracaso en controlar la ola de violencia sectaria que ha azotado al país en los últimos meses
Maliki señaló que los ministros deberían mostrar lealtad a Irak y al gobierno y no a sus propios partidos o sectas religiosas.
Según los corresponsales en la región, Maliki ha hablado en el pasado de reemplazar a uno o dos ministros, pero ésta es la primera ocasión en la que se refiere a un cambio más profundo.
El vicepresidente del parlamento, Khaled al-Attiya, quien presidió la sesión, dijo que el desempeño del gobierno había sido "poco convincente" y que Maliki quería mejorarlo.
El anuncio se produce días después de que políticos árabes sunitas amenazaran con abandonar el proceso político y tomar las armas, si el gobierno continuaba ignorando los pedidos para desarmar a las milicias chiítas.
Entretanto, persisten los ataques de la insurgencia. Dos atacantes suicidas detonaron sus explosivos frente a un centro de reclutamiento de policías en Bagdad y mataron a por lo menos 35 personas.
Otras 56 personas resultaron heridas cuando los atacantes detonaron las cargas explosivas que llevaban en sus cuerpos simultáneamente, expresó el teniente Maitham Abdul-Razaq.
La policía también halló los cadáveres de 75 personas en Bagdad y Bakuba, una cifra alarmante incluso en el actual caos que vive el país.
Maliki quiere cambios
La decisión es crucial puesto que el gobierno iraquí está dividido entre sunitas, kurdos y chiitas.