Los colombianos deberán acudir mañana a las urnas para votar en el referendo que busca combartir la corrupción política y sanear las finanzas públicas. Uno de los mayores defensores ha sido el presidente Alvaro Uribe, quien llevó a cabo una intensa campaña con el fin de movilizar a millones de colombianos para que concurran a votar de forma positiva.
Ha invitado a votar el referendo para reducir los gastos del Estado mediante la eliminación o reducción de organismos públicos, la congelación de salarios y pensiones de la burocracia estatal de altos y medianos ingresos y el establecimientos de límites a los gruesos sueldos de retiro de que disfrutan los altos ex funcionarios del gobierno, las cortes de justicia y el Congreso.
Agregó que las reformas constitucionales son necesarias igualmente para mantener la capacidad de pago de la deuda externa que bordea los 38,000 millones de dólares.
El tema de la deuda externa hay que manejarlo con mucha delicadeza, porque la mitad se le debe a colombianos y se le debe a pensionados y a trabajadores’’, manifestó Uribe al indicar que no sólo la banca y los inversionistas internacionales son los acreedores del Estado colombiano.
Uribe necesita que las reformas del referendo sean aprobadas por lo menos por una cuarta parte del censo electoral de 25 millones de votantes.
La oposición, encabezada por el Partido Liberal, está jugando la carta de abstención, para impedir que las reformas constitucionales sean aprobadas, con el argumento de que no solucionan los problemas de corrupción ni sanean las finanzas, sino más bien perjudican a los trabajadores que verían congelados por dos años sus ingresos.
La complejidad de las 15 preguntas de la consulta sorprende incluso a mucha gente educada, mientras que Uribe apuesta a su alta popularidad, construida en gran parte sobre su estrategia militar para combatir a la guerrilla izquierdista, para persuadir a los confusos electores a apoyar las reformas.
Para que el referendo sea válido, debe participar por lo menos el 25% de los votantes registrados, según la norma vigente. Es decir, requiere de unos 6.3 millones de votos y cada una de las 15 preguntas deberá lograr el “sí” de por lo menos por la mitad más uno de los sufragantes para que entre a regir.
La Registraduría Nacional del Estado Civil contrató la elaboración del tarjetón del referendo. Los jurados electorales entregarán a los sufragantes un tabloide de cuatro páginas, en cuyo interior irán las 15 preguntas que fueron aprobadas y modificadas por la Corte Constitucional.
El ciudadano podrá votar, una a una, por separado, cada pregunta del texto.
No se podrá votar en bloque todo el cuestionario de reforma constitucional, por lo que debe leerse pregunta por pregunta. La posibilidad de votarlo en conjunto fue derogada por los magistrados de la Corte Constitucional.
Si el sufragante marca la casilla del Sí y la del No, simultáneamente en una misma pregunta, se anulará el voto de ese punto en particular, mas no de todo el tarjetón, siempre y cuando en los demás interrogantes haya seleccionado solo una de las casillas, la del Sí o la del No.
Los votos declarados nulos también contarán o sumarán para la aprobación definitiva del Referendo. Así lo determinó el Consejo Nacional Electoral (CNE), por mayoría.
El presidente del CNE, Guillermo Reyes, dijo que para “el primer requisito de procedencia del Referendo se tendrán en cuenta todas las tarjetas marcadas por el sí o por no, o las declaradas nulas.
Una pregunta es nula, cuando el ciudadano ha marcado simultáneamente esas dos opciones: sí o no”.
La embajadora de Colombia en Madrid defiende la iniciativa gubernamental, expresó que votará afirmativamente las 15 preguntas porque contribuyen a acabar con la corrupción y la politiquería, y porque nos permitirán reorganizar el presupuesto nacional de una forma en la que podamos tener mayores recursos para la educación y la salud.