El ministro salvadoreño de Relaciones Exteriores, Francisco Laínez, indicó en el acto de inauguración, en un hotel capitalino, que en la agenda figura la seguridad regional, principalmente los problemas de interés común, entre los que mencionó la situación de los jóvenes en riesgo o en conflicto con la ley.
Además, el tráfico ilícito de personas con fines de prostitución o migración, asuntos que serán abordados con base en un plan propuesto por El Salvador, denominado "Centroamérica Segura".
Los presidentes abordarán el tema de la seguridad regional, ante el fenómeno de las pandillas conocidas como "maras" que han crecido como espuma en los últimos años.
"Nosotros queremos culminar la presidencia pro témpore del Sistema de la Integración Centroamericana con la presentación del documento "Centroamérica Segura", que es el documento que le va a dar vida a lo que son las políticas para contrarrestar la violencia y montar programas de readaptación social para todos los ex pandilleros", aseguró el vicecanciller salvadoreño, Eduardo Cálix.
Según Cálix, lo que se persigue con el plan es "hacer a la región cada vez más segura" por lo que se contempla en éste aspectos sobre intercambio de información entre los países sobre el accionar de las pandillas y de delincuentes comunes "para un combate más efectivo".
El Salvador y Honduras se han visto obligados, ante la elevada violencia generada por las pandillas, conocidas también como maras, a impulsar leyes de "mano dura" y a dar continuas batidas policiales que también han involucrado a efectivos de los ejércitos para labores de seguridad pública.
Fuentes oficiales de tres países centroamericanos, Guatemala, El Salvador y Honduras, cifran en unos 234,000 los miembros y simpatizantes de las maras.
"Es importe que los países centroamericanos pongamos atención en combatir conjuntamente la violencia, sea esta de pandillas, de delincuentes comunes, narcotraficantes, etcétera, la idea es que todos vivamos en una región más segura", indicó el director de la Policía Nacional Civil (PNC) de El Salvador, comisionado Ricardo Menesses.
Las pandillas que ahora afectan a la región se formaron originalmente en Estados Unidos, a las que millones de centroamericanos emigraron durante la época de las guerras civiles, principalmente en la década de los años 80.
El fenómeno de las pandillas, se ha extendido a regiones fronterizas de México con Guatemala, como Chiapas, donde cometen variados delitos.
Muchos de estos emigrantes fueron deportados a sus países de origen llevando consigo el germen de las pandillas, que en los tres países tienen estructuras similares e incluso el mismo nombre: Mara Salvatrucha (MS-13) y Mara 18 (M-18).