Nelson Rolihlahla Mandela, desde el día que nació, 18 de julio de 1918, estaba predestinado para grandes cosas, así lo presintió su padre, Henry Mgadla Mandela, al darle su nombre.
Su progenitor lo llamó Rolihlahla Madiba Mandela; Rolihlahla significa “promotor de disturbios”.

Mandela pertenece a la familia real del pueblo Tembu, que es proveniente de la etnia xhosa, una de las más importantes del país.
Quienes lo conocen aseguran que su infancia fue feliz. Desde los cinco años pastoreaba ovejas y becerros, además, disfrutaba escuchando la historia sobre su pueblo cuando este aún era libre de la opresión de los blancos.

A inicios de la década de 1930 su vida cambió, al morir su padre Henry Mgadla Mandela, quien fungía como el consejero principal del Jefe Supremo de Thembuland.
Madiba quedó bajo la tutela del rey de los tembu y este lo envió a un colegio metodista.

Cuando inició su vida universitaria fue que se dio cuenta de las grandes brechas que existían en la sociedad sudafricana.
Descubrió la opresión blanca cuando se instaló en el barrio negro de Alexandra: donde la pobreza, cesantía y violencia eran el pan de cada día.

Fue a la universidad de Witwatersrand y comenzó sus estudios de Derecho. Para financiarlos, realizó una serie de pequeños empleos y fue finalmente contratado por un bufete de abogados blancos. La integración fue difícil.
Lucha por los cambios

En septiembre de 1941, Mandela participó en una huelga de estudiantes que protestaban contra los malos tratos infligidos a una empleada negra. Expulsados durante algunos días, todos los huelguistas se reintegraron a la universidad, salvo Nelson Mandela.
Además, para esas fechas ya tenía problemas y desacuerdos con su tutor que deseaba casarlo, por tal motivo Mandela decidió huir de Transkei y viajó a Johannesburgo.

Para 1944, su amigo Oliver Tambo ya lo había introducido en las filas del Congreso Nacional Africano (CNA), y junto con otro compañero de lucha, Walter Sisulu, conformaron la Liga de la Juventud, cuyo objetivo era reformar el ANC acercándolo a las masas. Para inicios de 1950, ya se había integrado el comité de dirección, lo que ayudó a que las ideas se multiplicaran y llegaran hasta los guetos negros.
Primera condena

Mandela pretendía presionar al Gobierno con actos no violentos como el boicot y las huelgas.
Organizó, junto con otros dirigentes, una campaña de desobediencia civil en 1952, lo que le valió una primera condena.

Ese mismo año se convirtió en vicepresidente del ANC y estableció el plan que apuntaba a democratizar el movimiento —principalmente por medio de la creación de congresos locales—, evitando al mismo tiempo medidas represivas.
De forma paralela creó junto con Tambo el primer bufete de abogados negros de Sudáfrica.

Trató entonces de ayudar a las víctimas de la segregación racial: pero ¿qué podía hacer frente a una justicia cómplice del poder blanco?
Guerrilla

En junio de 1961, los dirigentes del ANC decidieron iniciar la lucha armada y crearon el Umkhonto we Size ('La lanza de la nación'), el brazo armado de la agrupación, con Mandela como máximo dirigente.
Se conoció que para enero de 1962, Mandela abandonó Sudáfrica y acudió a la Conferencia Panafricana de Addis Abeba (Etiopía); más tarde viajó a Argelia, donde recibió entrenamiento militar para la lucha guerrillera, y por último a Londres, ciudad en la que se reunió con los líderes de la oposición en el exilio.

Mandela regresó a su país natal en el mes de julio de ese año y fue detenido el 5 de agosto acusado de rebelión y abandono ilegal de Sudáfrica, por lo que fue condenado a cinco años de prisión.
Traición

Entre octubre de 1963 y junio de 1964, Mandela y sus amigos enfrentaron el denominado “juicio de la traición”, en el que fue condenado a cadena perpetua.
Pasó 18 años en la prisión de Robben Island, y era conocido como el reo número 46664.

Antes de ser trasladado a la cárcel de Pollsmoor (Ciudad de El Cabo) en 1982, se inició una campaña internacional en favor de su liberación.
Muchos fueron los esfuerzos y las presiones contra los gobernantes sudafricanos.
En 1990, de la mano del entonces presidente Frederik Willem de Klerk, llegó la ansiada libertad para Mandela, además, el ANC y otros partidos políticos del país fueron legalizados.
Ello le permitió al líder de la ANC soñar con la presidencia del país, lo logró de manera contundente dándole un duro golpe a la supremacía blanca.
Luego de esto, inició un proceso de integración entre todos los grupos raciales existentes en el país para que hubiera oportunidad para todos.