El presidente de la Autoridad Palestina Yasser Arafat, era "uno de los más notorios combatientes de la libertad de esta generación", declaró el ex presidente sudafricano Nelson Mandela, héroe de la lucha contra el apartheid.
"Con gran tristeza nos hemos enterado de la muerte de Yasser Arafat", afirma Mandela en un comunicado, estimando que el líder palestino "consagró su vida entera a la causa del pueblo palestino".
"Notamos con gran tristeza que su sueño y el de su pueblo, de ver un Estado palestino, no se ha realizado aún", añadió.
La prensa estadounidenses parecía oscilar ayer entre la esperanza y el temor a un caos luego de esta desaparición. The New York Times subrayó la "esperanza" para una reanudación del proceso de paz, mientras que Los Angeles Times advirtió el inicio "de un periodo de peligro".
Los expertos estaban igualmente divididos. Para Martin Indyk, ex embajador estadounidense en Israel, ahora en el Instituto Brookings, "la muerte de Arafat es un giro, que puede traducirse en una resurrección de la "Hoja de Ruta".
Para Amjad Atallah, un ex negociador palestino radicado en EU, "todo dirigente palestino que se confíe solamente en Estados Unidos cometería un error crucial", señaló.
El tema de la paz en el Medio Oriente figura en la agenda de una visita a Washington hoy y mañana del primer ministro británico Tony Blair, que desde hace tiempo reclama a Washington impulsar los esfuerzos para alcanzar la paz entre palestinos e israelíes.
Las relaciones entre George W. Bush y Yasser Arafat, estuvieron signadas por la desconfianza y el rechazo, de parte del gobierno estadounidense, de todo contacto directo.
El presidente Bush dio su apoyo a la creación de un Estado palestino independiente en junio de 2002, pero en esa misma ocasión anunció que no quería negociar con Arafat, quien -dijo- estaba "comprometido con el terrorismo".
"Las relaciones fueron malas desde el principio y no cesaron de degradarse", dijo a la AFP el ex portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
Añadió que en 1998, cuando Bush -entonces gobernador de Texas- fue a Israel, fue Arafat el que entonces se había negado a verlo.
Llegado al poder en enero de 2001, aún entre los vapores del fracaso de las negociaciones israelo-palestinas impulsadas por el presidente Bill Clinton, Bush, poco experimentado en relaciones internacionales, no pareció manifestar ningún interés en Medio Oriente durante los primeros meses de su mandato.
Pero los atentados de septiembre de 2001 contra EU lo incitaron a intentar relanzar el diálogo con los países árabes y apoyar la "Hoja de Ruta". Este plan prevé las etapas previas a la creación de un Estado palestino.