El manglar es uno de los ecosistemas más importantes de las costas, por su papel en el mantenimiento de la biodiversidad, retención de nutrientes, protección y estabilización de las líneas costeras, preservación de la calidad del agua, regulación del clima y prevención de la erosión, así como en el aseguramiento de la sostenibilidad de la pesca, ya que constituye una zona de desove, crianza y desarrollo de diversidad de especies.
Los manglares están ubicados en zonas tropicales y subtropicales del planeta; están considerados entre las cinco unidades ecológicas más productivas del mundo.
En los últimos años se ha producido la destrucción indiscriminada de miles de hectáreas de ecosistema de manglar.
Según datos de la organización FAO, se "estima que más del 50% de los ecosistemas del mundo ha desaparecido, siendo la causa principal la instalación de infraestructura para la producción de camarón o langostino tropical, destinado a mercados de países del norte", la destrucción de enormes fajas costeras para la construcción de complejos hoteleros, barriadas exclusivas y polígonos industriales.
Es evidente que esta situación causa un enorme impacto a la biodiversidad costera.
Manglares en Panamá.
Un estudio dado a conocer en abril de este año, por el Centro del Agua del Trópico Húmedo (CATHALAC), estableció que por el desarrollo socioeconómico del país, los manglares -considerados vitales para la protección costera- están en proceso de deterioro.
El informe detalló que en Panamá existen alrededor de 1,813 kilómetros cuadrados de manglar, concentrados en el litoral del Océano Pacífico.
Mientras que un estudio realizado el año pasado por CATHALAC indicó que cada vez más actividades como el turismo y la acuicultura afectan esas áreas.
El diagnóstico se desarrolló en áreas como Darién y los Golfos de San Miguel, Montijo y Chiriquí, a lo largo de la costa del Pacífico, donde se localizan las principales áreas de manglar.
Falta de vigilancia, debilidad institucional para aplicar las leyes, falta de educación ambiental, extracción de arena sin permisos y otros elementos fueron detectados como factores de deterioro de los manglares.
Una de las contradicciones encontradas es que las leyes prohíben la tala y comercialización de manglares, pero excluyen de esa limitación a los proyectos de desarrollo turístico.
El estudio recomendó a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y a la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) coordinar acciones para asegurar la preservación de los manglares.
Disposiciones legales.
Los artículos 119 y 120 de la Constitución Política de la República de Panamá disponen, respectivamente, que el Estado y todos los habitantes del territorio nacional tienen el deber de propiciar un desarrollo social y económico que prevenga la contaminación del ambiente.
Panamá ha reconocido internacionalmente la importancia de los humedales, al aprobar mediante Ley No.6 de 3 de enero de 1989, la Convención de Ramsar, relativa a los humedales de importancia internacional, especialmente como hábitat de aves acuáticas.
El artículo 95 de la Ley No. 41 de 1 de julio de 1998, modificado por el artículo 68 de la Ley No. 44 de 23 de noviembre de 2006, dispone que la ANAM y ARAP darán prioridad, a la conservación de ecosistemas marinos y de aguas continentales.