Los manifestantes, que ocupan los dos aeropuertos de Bangkok, mantienen al país en un total caos, por los diversos cierres estratégicos en la capital.
Los opositores amenazaron con una revuelta popular si los cuerpos de seguridad cargan por orden del Gobierno de Tailandia, que se ha atrincherado en el norte del país e intenta negociar un desalojo pacífico.
Uno de los líderes de la antigubernamental Alianza del Pueblo para la Democracia, Chamlong Srimuang, advirtió que la gente se levantará contra el Ejecutivo y "nadie podrá controlar a las masas enfurecidas" en el caso de que produzca una acción de fuerza por parte de la Policía o los soldados, o se detenga a los cabecillas de las protestas.
Srimuang, ex gobernador de Bangkok y general del Ejército en la reserva, hizo esa advertencia después de que el primer ministro, Somchai Wongsawat, declarara el estado de excepción en los aeropuertos de Suvarnabhumi y Don Muang, y diera instrucciones a la Policía de llevar a cabo el desalojo de los manifestantes con el apoyo de efectivos de la Fuerza Aérea y la Armada.
La Policía comenzó a negociar con los cabecillas de la Alianza en un intento de evitar el uso de la fuerza para desalojar a los manifestantes.
Los partidarios de la Alianza han establecido controles en las carreteras de acceso a los aeródromos ocupados, en los que jóvenes enmascarados y vestidos de negro, armados con porras y palos de golf, dan el alto a todos los vehículos para impedir que se infiltren efectivos de las fuerzas de seguridad.
"Vamos a luchar, aquí no hay miedo" dijo Mookdawan Wathony, estudiante de 20 años, en medio del bullicio que vive en el moderno aeropuerto capitalino.
Destitución.
El Primer Ministro de Tailandia despidió al Jefe de la Policía Nacional, luego de que miles de manifestantes ocuparon los principales aeropuertos de la capital.
Se desconoce si Pacharawat fue despedido porque la Policía no pudo desalojar a los manifestantes o si fue porque al parecer no intentó negociar un fin pacífico a la crisis, como había pedido el Gobierno.