Miles de manifestantes se congregaron frente al Capitolio en Washington para exigir una reforma migratoria integral, mientras los republicanos en el Congreso dejaron en claro que su prioridad es la seguridad fronteriza.
La marcha, que coincidió con la reanudación de la sesión legislativa, no se aproximó a la "megamarcha" de un millón de personas que se había convocado.
Sin embargo, los organizadores insistieron en que se trata de una lucha compleja y prolongada.
Jaime Contreras, dirigente de la Coalición Nacional para la Inmigración, uno de los grupos organizadores de la marcha, recordó el gran éxito de las marchas entre marzo y mayo, y enfatizó que la manifestación reanuda las protestas.
"Necesitamos una reforma migratoria que dé la legalización a las personas sin papeles", dijo.