Manifestantes y familiares de los 43 estudiantes desaparecidos cerraron el aeropuerto del enclave turístico de Acapulco, en el pacífico mexicano, con la cara cubierta y armados con machetes, bombas incendiarias, picos y palas para protestar porque sigue sin conocerse el paradero de los jóvenes.
Aunque las autoridades han ofrecido indicios de que fueron asesinados y calcinados, los familiares no quieren aceptar que los restos calcinados hallados en varias bolsas en un río cercano al lugar de la desaparición sean los de los estudiantes de magisterio y el estado tampoco lo declara de manera oficial.

“Va a estar cerrado el aeropuerto por tres horas. Pretendemos hacerlo pacíficamente y en orden. Será simbólico”, dijo Felipe de la Cruz, padre de uno de los desaparecidos.
“Van a llegar vuelos, no van a salir vuelos por tres horas. Con 43 desaparecidos no pasa nada por tener que esperar una hora en el aeropuerto”, agregó.
Los accesos por carretera al aeropuerto estaban cerrados por los autobuses en los que se desplazan los manifestantes; los turistas y viajeros caminaban con sus maletas en las manos. Las puertas del aeropuerto se encontraban cerradas.
La manifestación se desarrollaba pacíficamente y sin impedimentos por parte de la autoridad, pese a que los familiares no cumplieron la petición de la policía de abandonar los objetos que portaban.
Rogelio Ortega, gobernador del estado de Guerrero, dijo que no reprimiría la marcha. “Antes prefiero renunciar”, dijo.
Corpus Crespo, de Dover, New Jersey, que viajó a Acapulco junto con otros 11 turistas de EE.UU., arrastraba dos maletas y una mochila a 20 minutos del aeropuerto. Sudado, dijo que el bloqueo no le impediría regresar de vacaciones al país ni a la ciudad en el futuro.
Pasó por una caseta de peaje donde un grupo de manifestantes sostenía fotos de los desaparecidos. “Solicitaban donaciones voluntarias de manera amable”, dijo. Crespo entendió el motivo por el que tenía lugar el bloqueo del aeropuerto.
Peña Nieto está dolido por la desaparición de jóvenes
El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, está verdaderamente dolido por la tragedia de los estudiantes de Ayotzinapa, pero no podía perder la oportunidad de promover las inversiones durante su viaje a China y Australia, dijo el portavoz del Gobierno, Eduardo Sánchez.
En declaraciones a la cadena Televisa, Sánchez defendió el viaje de Peña Nieto esta semana a China y Australia, en medio de la tensión que vive el país por la desaparición de 43 estudiantes la noche del 26 de septiembre en Iguala.
El presidente está verdaderamente dolido por lo que está pasando, pero tiene que hacer su trabajo, y su trabajo es estar allá, y esas son las condiciones que tenemos hoy, afirmó.
Peña Nieto se encuentra en Pekín para participar en la cumbre de líderes de las economías Asia-Pacífico y realizar una visita de Estado a China.
El fiscal mexicano afirma que el Gobierno ‘no tiene nada que ocultar’
El Gobierno mexicano no tiene nada que ocultar en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre pasado y está interesado en que expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) brinden ayuda al país, aseguró el fiscal general, Jesús Murillo.
Nos interesa que venga la CIDH, dijo Murillo a la cadena Televisa, tras aclarar que el presidente Enrique Peña Nieto ya firmó la autorización para que ese organismo dé asistencia técnica a México en este caso.
Sin embargo, la CIDH devolvió el documento para que se le realizaran algunas correcciones y ya se está regresando, explicó Murillo, quien insistió: No tenemos nada que ocultar.
La CIDH informó el viernes pasado que estudia organizar la visita a México con motivo de la desaparición de los estudiantes y que sigue sopesando la solicitud del Gobierno y grupos defensores de derechos humanos para ayudar en la búsqueda de los jóvenes.