La guerrilla maoísta nepalesa mató en dos días a por lo menos 114 miembros de las fuerzas de seguridad, 65 de ellos el domingo , en ataques sin precedentes desde el levantamiento del estado de emergencia a finales de agosto.
Unos 4,000 rebeldes atacaron puestos de seguridad en Sandhijarka, en el distrito de Arghakanchi, al suroeste de Katmandú, matando a por lo menos 65 policías y soldados nepaleses e hiriendo a 29, anunció ayer la radio estatal. Los asaltos contra un puesto policial, un campo del Ejército y edificios oficiales, duraron siete horas, añadió la fuente, precisando que 48 policías y 17 soldados resultaron muertos.
Por otra parte, la radio indicó que los presuntos rebeldes destruyeron el banco de la localidad y otros inmuebles oficiales. También dispararon contra dos helicópteros del Ejército ocasionándoles daños de poca importancia.
El ministro nepalés del Interior, Devendra Raj Kandel, confirmó la muerte de 56 miembros de las fuerzas de seguridad precisando que ese balance podría aumentar. Y dijo que los presuntos rebeldes habían secuestrado a tres policías.