Varios miles de manifestantes opositores marcharon ayer en la capital para protestar la detención del líder empresarial, Carlos Fernández y la orden de captura del dirigente laboral Carlos Ortega, quien se mantiene en la clandestinidad.
Entre banderas venezolanas y pancartas en las que pedía la liberación de Fernández, los manifestantes recorrieron las principales avenidas de la ciudad hasta la sede de la mayor central obrera.
Unos 600 policías resguardaron la marcha para garantizar el orden público.
Las acciones emprendidas por la Fiscalía General y algunos jueces contra los dirigentes opositores han generado fuertes críticas de parte de la coalición de la Coordinadora Democrática que exige la liberación de Fernández, arrestado en su residencia el fin de semana por orden de un Tribunal.
"Ojalá que vayamos por bueno camino y esta pesadilla termine", declaró Fernández, presidente de la Federación de Cámaras de Empresarios. No tengo nada que temer, no he cometido ningún delito, soy inocente, y simplemente soy un preso político", agregó.
"Si pedir entendimiento y pedir democracia es delito entonces creo que el 80% o el 90% de los venezolanos tendremos que estar detenidos", señaló.
Fernández informó que espera que sus abogados logren su liberación en los próximos días. El secretario general de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Manuel Cova, aseguró que Ortega no se entregará a la justicia y se mantendrá en la clandestinidad debido a que no confía en las autoridades.
Los negociadores oficialistas rechazaron ayer que los procesos abiertos contra Fernández y Ortega vulneren la declaración contra la violencia que se suscribió en la mesa de negociaciones la semana pasada.