Confesión
- El sacerdote mexicano Alejandro Solalinde afirmó que un testigo de los hechos violentos del 26 de septiembre en Iguala le narró que los estudiantes fueron quemados vivos, pero se negó a dar detalles de su fuente porque su vida peligra. Solalinde contó a los periodistas que había hablado con varios de los testigos directos de lo ocurrido esa noche, e incluso uno de ellos le contó que los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa estando heridos fueron quemados.Al ser interrogado de si hablaba de todos o de una parte de los 43 jóvenes desaparecidos y si conocía el lugar en el que fueron asesinados, el activista señaló que no lo sabía porque la información está fragmentada.La persona que me lo dijo está muy impactada y con mucho miedo, sí le pregunté por qué no lo denuncias, y me dijo: pero a quién si son juez y parte, no puedo ir a decir sabiendo que me van a matar, añadió el defensor de los derechos de los migrantes.
Miles de manifestantes marcharon la tarde de ayer en Acapulco, un puerto turístico del Pacífico mexicano, para exigir que aparezcan los 43 estudiantes de magisterio desaparecidos hace casi un mes en el estado de Guerrero, después de un ataque de la policía.
Una caravana de más de 20 autobuses fletados por la escuela en la que estudiaban los desaparecidos a la que se han unido familias, activistas y sindicalistas de la educación se sumó a los manifestantes que ya esperaban en el paseo marítimo de Acapulco.
La manifestación circuló pacíficamente por las calles de la capital del estado de Guerrero cuando pasan más de tres semanas desde que la policía local y miembros del crimen organizado se llevaron a los chicos, de los que no se sabe nada desde entonces.
Familiares de los desaparecidos encabezaron en silencio una protesta muy emotiva con las fotografías y los nombres de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.
Las familias avanzaron junto a los compañeros de sus hijos, encapuchados, que rompen el silencio solo para llamar asesino a Ángel Heladio Aguirre, gobernador del estado, una idea que extienden con mensajes en las paredes de la ciudad.
“Exigimos que el gobernador nos los entregue”, dijo Clemente Rodríguez Moreno, de la ciudad de Tixtla, uno de los padres que salió de madrugada de la escuela en la que estudiaba su hijo Cristian Alfonso Rodríguez, de 19 años, uno de los desaparecidos el 26 de septiembre.
Revocan mandato
Poro otro lado, el Congreso del estado mexicano de Guerrero revocó ayer el mandato del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, buscado por su presunta responsabilidad en los hechos violentos del 26 de septiembre pasado.
Con 39 votos a favor, el legislativo estatal dio luz verde a la separación de Abarca del cargo al considerar que incurrió en omisión al no proteger a los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, que fueron atacados a tiros por los policías municipales.
La sesión legislativa se llevó a cabo en Chilpancingo, la capital de Guerrero, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad después de que el lunes pasado los alumnos de la Normal arremetieran contra varias sedes oficiales, incluido el Palacio de Gobierno.
Ya sin mandato, la fiscalía estatal podrá detener a Abarca, sobre quien ya pesa una orden de aprehensión.
El político del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), en paradero desconocido desde finales de septiembre pasado, es señalado además de tener nexos con el crimen organizado.
Antes de huir junto con su esposa, María de los Ángeles Pineda, Abarca ofreció varias entrevistas el 29 de septiembre en las que dijo no haberse enterado de los decesos de algunas personas, sino hasta que las redes sociales y los medios de comunicación lo informaron.