Fuerzas marroquíes entraron a primeras horas de la mañana en el campamento de protesta saharaui de Gdaim Izik, cerca de El Aaiún, para desmantelarlo por la fuerza.
Los organismos de seguridad pidieron primero por altavoces que las mujeres y los niños desalojaran el campamento y, tras el rechazo de muchos a hacerlo, se intervino con cañones de agua, gases lacrimógenos y porras para desalojar a los más de 20,000 saharauis que se calcula que permanecían en él.
Los testigos agregaron que la situación fue confusa, varios helicópteros sobrevolaron lanzando agua caliente, mientras el humo impedía la visión de las más de 7,000 jaimas (tiendas) que fueron tiradas abajo.
Decenas de personas corrieron por la carretera que une Smara con El Aaiún, intentando llegar a sus casas en la capital de la ex colonia española, administrada actualmente por Marruecos. Mientras, en El Aaiún, centenares de personas protestaron por la intervención y colocaron varias barricadas, y cientos de saharauis se enfrentaron en una auténtica batalla campal con las fuerzas de seguridad marroquíes.
Se escucharon dos fuertes explosiones por teléfono, celebradas por una multitud que aplaudía y gritaba, probablemente originada por el lanzamiento de algún coctel molotov.
En el campamento no quedó nadie” y los saharauis desalojados caminaron desde Gdaim Izik hacia la ciudad para unirse a las protestas.
Testigos presenciales dijeron que cientos de jóvenes arrojaron cócteles molotov en distintos barrios de la ciudad contra lugares estratégicos como la entrada de la sede de la televisión marroquí o una delegación del Ministerio de Energía.
La acción policial coincidió con el inicio de negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario en Naciones Unidas, luego de 2 años de estancamiento.
Marruecos sostiene que la única solución realista al conflicto es su propuesta de conceder la autonomía al territorio, mientras que el Polisario insiste en la celebración de un referéndum que incluya la independencia entre las opciones.
En España, centenares de personas se concentraron en numerosas ciudades españoles en señal de protesta.