El retraso de la edad a la que las mujeres se convierten en madres ha disparado en los últimos 20 años los diagnósticos de síndrome de Down durante el embarazo.
El número de casos entre 1989 y 1990 en Inglaterra y Gales fue de 1,075, y se incrementó hasta los 1,843 en el 2008. Un 71% de este incremento se atribuye al retraso en la edad de maternidad.