MÁS POBREZA es la consecuencia inmediata del crecimiento de la población urbana. En el 2008, por primera vez, más de la mitad de la población mundial vivirá en las ciudades: 3, 300 millones.
En el mundo hay 6, 700 millones de personas y aumentan a razón de más de 75 millones por año.
El crecimiento urbano sin precedentes tiene dos vertientes fundamentales: el crecimiento vegetativo (más nacimientos que defunciones) y las migraciones del campo a la ciudad. De ellas, la primera es la que presiona más este fenómeno poblacional.
El informe del 2007, lanzado por el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), revela que hacia el 2030 el 80% de la población del planeta vivirá en las ciudades de países en desarrollo. Para ese año, 7 de cada 10 habitantes urbanos del mundo vivirá en Africa y Asia.
Actualmente China y la India albergan, en conjunto, el 37% del total de la población mundial, por lo que su enfoques sobre este tema tienen gran importancia para el futuro de los habitantes del planeta.
El informe del Estado de la población mundial 2007 enfatiza en la necesidad de que los gobiernos adopten decisiones y planifiquen acciones que permitan hacer frente a lo que hoy se anticipa.
Ya no basta que los encargados de formular políticas y las organizaciones de la sociedad civil reaccionen ante los problemas, sino que es fundamental que prevean los acontecimientos y actúen.
Aceptar la composición demográfica y social del crecimiento urbano abrirá puertas a iniciativas que pueden tener efectos sobre el destino de los pobres y la viabilidad de las ciudades, según el informe.
Para reforzar las posibilidades de reducir la pobreza y la sostenibilidad del medio ambiente, en este momento crítico es crucial una acción internacional para clarificar las opciones en materia de políticas públicas y proporcionar información que apoye las estrategias para mejorar el futuro urbano.
En América Latina y el Caribe el 77% de la población era urbana, en el 2005, lo que representa una transición precoz y rápida. De ese crecimiento, el 65% dimana del crecimiento vegetativo.
Como son los nacimientos los que empujan el crecimiento urbano, en su informe UNFPA recomienda reforzar programas que reduzcan las tasas de fecundidad: mejorar la educación y la atención de la salud sexual y reproductiva.
En el documento se reprueban las políticas públicas de contener la migración, porque son enfoques que han fracasado. Otro argumento es que ningún país ha logrado un crecimiento económico sustancial sin urbanización y la migración permite a una gran cantidad de hombres y mujeres, mejorar su nivel de vida y ejercer sus derechos humanos.
Igualmente se critica que en las antesalas del poder uno de los debates más intensos no ha sido sobre la mejor manera de prestar asistencia a los pobres, sino cómo impedir que lleguen a la ciudad.
Se expone que las ciudades concentran pobreza, pero también la luz y esperanza para escapar de ella, por lo que una planificación realista del futuro crecimiento urbano exige una explícita consideración de las necesidades de los pobres.
En las ciudades de los países en desarrollo hay un marcado aumento de la población joven, especialmente en los barrios marginales o tugurios. Hacia el 2030 el 60% de la población urbana tendrá menos de 18 años.
El documento hace un llamado a prestar atención a esta población, a sus éxitos y fracasos, porque agregado a la pobreza y el desempleo, son fuente de conflicto en las ciudades.
Mejorar la información sociodemográfica es un primer paso fundamental para tomar decisiones sobre este tema de crecimiento urbano.
Los gobiernos centrales y los donantes internacionales no han comprendido todavía la importancia de contar con información precisa, oportuna, desglosada y fácilmente disponible, dice el documento.
Como consecuencia, muchos pobres y recién llegados son invisibles para los administradores urbanos.
George Martine, muy vinculado con los temas demográficos y movimientos migratorios, es el autor e investigador del informe. Fue quien propuso el crecimiento urbano como tema central del documento, una idea que revoloteaba en su mente desde hacía años.
Martine confiesa a Panamá América que preparar este documento ha sido el periodo de trabajo más intenso en su vida.
Ha recorrido América Latina y otras latitudes, ha palpado realidades, había organizado algunas ideas y sentía la voluntad de compartir conocimientos y pensamientos. Muchos de ellos están en el informe, sustentado con la información oficial recopilada en cada país.
"Me siento gratificado por las reacciones". Una sonrisa confirma su satisfacción por el trabajo que involucró muchos desvelos de un equipo integrado por 20 investigadores, 3 asistentes, un editor y todo el apoyo de las oficinas regionales del Fondo de Población.
Uno de los aspectos más curiosos que se debatió es la definición del término urbano. Aunque cada país lo hace a su manera, a nivel global se consideran ciudades a las áreas que tienen unos 500, 000 habitantes.
A medida que las aldeas se transforman en poblados y éstos en ciudades, la temperatura media aumenta entre 2 y 6 grados por encima de los campos aledaños. El efecto insular del calentamiento urbano aumenta las temperaturas en el centro de la ciudad, por las repercusiones de diferentes usos del suelo, el tamaño del centro urbano, los tipos de urbanizaciones y la forma de la ciudad.
El crecimiento urbano y el cambio climático tendrá graves consecuencias para la salubridad del medio ambiente: estrés térmico y acumulación de ozono en la tropósfera.
Con él se acrecentará la demanda de energía para el aire acondicionado y tendrá un impacto sobre el efecto insular del calentamiento urbano debido a la contaminación térmica. Esta a la vez agrava los riesgos para la salud, genera huracanes y tormentas eléctricas.