Los síntomas se notan alrededor de los 18 meses y son los siguientes: El niño no balbucea, no hace gestos, no dice ninguna palabra, pierde habilidades sociales, se le dificulta mantener contacto visual, no responde al ser llamado.
Tampoco mira a donde se le señala o no demuestra interés en juegos imaginativos.
Aunque no parezca, es más común que el Síndrome de Down y muchas veces los padres y familiares no saben que el niño tiene esta condición.