Oftalmólogos de la Universidad George Washington, de Estados Unidos, participarán junto a médicos panameños de una cataratón en la que se operará a más de 100 pacientes de escasos recursos.
Miguel Wong, de la Asociación Panameña de Oftalmología, reveló que dos oftalmólogos de esa universidad estarán la cataratón que se desarrollará en el Centro de Cirugía Ocular.
Wong explicó que en la actividad, que se realizará el este viernes, se operará a unas 100 personas, procedentes de áreas humildes.
La actividad que por segunda ocasión será patrocina la empresa Fortuna S.A., está orientada hacia personas que no tienen cobertura del Seguro Social.
En ese sentido, Wong explicó que en la práctica privada las operaciones tendrían un costo aproximado B/. 500, 000.
Detalló que los pacientes fueron ubicados a través de los centros de salud de Santa Ana, Calidonia, El Chorrillo, Antón y David.
Las operaciones serán realizadas simultáneamente por 25 oftalmólogos, que utilizarán tecnología de punta para reemplazar los cristalinos opacos.
Según datos del Ministerio de Salud (MINSA) existe un déficit de 12, 000 operaciones de cataratas que deben se realizadas.
La Asociación de Nacional de Oftalmólogos de Panamá celebrará en agosto una jornada para la operación de niños con problemas de estrabismo y párpado caído.
En el pasado, la Asociación de Oftalmólogos logró operar a unas 1, 500 personas que no tenían capacidad para sufragar las intervenciones en el ámbito privado.
Según los miembros de la asociación, en el país existen una serie de sintomatologías que causan severos daños en la visión.
Entre estas enfermedades se encuentran el glaucoma y retinopatía diabética, que causan daños no recurables en el nervio óptico.
Según las estadísticas de la asociación, las cataratas constituyen la primera causa de ceguera, que son recuperables, y en el paciente puede retornar a sus actividades contidianas en breve lapso.
Por su parte, Jacques Lepage, presidente de Fortuna, aseguró que esa compañía comprometida en lograr una buena atención médica a aquellas personas que padecen cataratas, pero que no pueden tener acceso a tratamiento rápido y efectivo.
Lepage estimó que esta iniciativa permite contribuir con la salud de la comunidad y ayudar a quienes más necesitan.