MÁS DE 1,000 personas han muerto o desaparecido en las inundaciones y deslizamientos de tierra que han devastado tres ciudades costeras en el este de Filipinas, dijo ayer un portavoz militar.
Los residentes de los pueblos afectados han tenido que huir a tierras más altas para escapar de un poderoso tifón que los azota con lluvias y vientos y amenaza con más destrucción.
"Según los informes de nuestras tropas sobre el terreno, hay una lista con 479 muertos y 560 desaparecidos en tres ciudades dela provincia de Quezon", dijo el portavoz militar, teniente coronel Buenaventura Pascual.
Soldados con suministros de ayuda han llegado a los aislados poblados de General Nakar, Infanta y Real en Quezon después de caminar durante varias horas, manifestó.
Con los helicópteros en tierra y los caminos bloqueados, rescatistas dijeron que no podían hacer mucho para proteger a miles de personas que han perdido sus hogares y se están quedando sin alimentos y agua potable.
El tifón tocó tierra en la provincia de Aurora, donde hace una semana otra tormenta causó la muerte de varias personas y miles resultaron damnificadas.