Un ataque con bomba contra una mezquita del oeste de India dejó ayer al menos 21 heridos, provocando incidentes violentos durante los que fueron incendiados tiendas y vehículos, informó la Policía.
La Policía de la ciudad de Parbhani, a unos 500 kilómetros al este de Bombay, la capital financiera de la India, que había informado inicialmente de siete heridos, indicó que se ha impuesto un toque de queda para frenar la violencia.
"La situación es tensa y la turba está incendiando tiendas y vehículos y lanzando piedras en el principal mercado del área", afirmó el oficial de policía S.S. Khandare, en conversación telefónica con Reuters.
Aparentemente, el artefacto explosivo fue lanzado desde una motocicleta durante las oraciones en el último viernes antes de la fiesta del Eid al-Fitr, que pone fin al mes del ayuno musulmán, el Ramadán.
El ataque se produjo casi tres meses después de que Bombay se viera sacudido por dos coches-bomba que mataron a 52 personas e hirieron a unas 150. La Policía ha responsabilizado de estos ataques a un grupo radical de estudiantes islámicos, que trabaja junto a un grupo rebelde cachemir con sede en Pakistán.
Tres policías, dos guerrilleros separatistas musulmanes y un civil resultaron muertos tras un cerco de tres días impuesto por las Fuerzas de Seguridad a varios edificios de Srinagar, la principal ciudad de Cachemira, donde se habían refugiado los rebeldes.
Según informó ayer la Policía local, el primero de los terroristas murió el jueves y el segundo fue abatido ayer en una vivienda desde donde continuaba disparando contra las fuerzas de seguridad, entre las que había herido a 19 agentes.
El tiroteo empezó el martes pasado por la tarde, cuando los rebeldes atacaron un puesto militar en un barrio en el que hay fuertes medidas de seguridad, ya que está en las proximidades del Cuartel General del Ejército Indio en Srinagar, capital de verano del estado indio de Jammu y Cachemira.
Los dos guerrilleros se refugiaron después en una caseta de conmutación de servicios telefónicos, que resultó incendiada y destruida al ser atacada por la Policía con cohetes y granadas de mortero.
La Policía informó que el jueves encontró entre los restos del edificio el cadáver de un empleado de la compañía telefónica que estaba desaparecido desde el pasado miércoles.
Desde la caseta telefónica, los dos combatientes musulmanes pasaron a una vivienda cercana, donde ayer fue abatido el primero de ellos, mientras el segundo conseguía pasar a otro edificio, en el que murió ayer por disparos de la Policía.
Un mayor del Ejército resulto muerto el jueves por la mañana y, también ayer, fallecieron un coronel y un soldado que habían sido heridos el miércoles. El grupo guerrillero independentista musulmán Al Mansurian asumió la responsabilidad de este ataque en una llamada hecha a una agencia local de noticias en Srinagar.
Este grupo, según las autoridades indias, forma parte de una organización mayor, Lashkar e Toiba, que tiene sus bases en Pakistán. Desde 1989, cuando varios grupos separatistas musulmanes iniciaron el levantamiento armado contra las autoridades indias en Cachemira, unas 40,000 personas han muerto en la región, según Nueva Delhi, y al menos el doble, según los rebeldes.