La cifra de muertos por un gigantesco alud en el noroeste de Colombia se elevó a 22, en tanto que los desaparecidos pasan de 100, informaron las autoridades, al tiempo que el Gobierno decidió declarar el lugar como “zona de calamidad”.
El Gobierno colombiano declaró como “zona de calamidad” el barrio La Gabriela, del municipio de Bello, en el departamento de Antioquia, donde se registró este domingo el gigantesco deslizamiento y donde las autoridades estiman que en el momento del derrumbe había al menos 123 personas.
El ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, dijo a periodistas en el sitio de la tragedia que la declaración de zona de calamidad se adopta para que se tomen las decisiones necesarias, se acopien mayores recursos posibles y se coordinen de mejor forma las tareas de atención.
Igualmente llamó a las familias de sectores vecinos de donde ocurrió el alud a que tomen las precauciones necesarias porque “nadie comprendería que por falta de prevención esto se repita”.
Los cuerpos de socorro, que informaron de 22 cuerpos ya rescatados, consideran, por un censo levantado en las últimas horas, que unas 123 personas estarían en el lugar en el momento del derrumbe.
Unas 700 personas, entre voluntarios de la Cruz Roja y miembros de la Policía y el Ejército, participan en las labores de rescate de las víctimas, dijo por su parte, y también a periodistas, el gobernador de Antioquia, cuya capital es Medellín, Luis Alfredo Ramos.
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien asistió a Nueva York a la asamblea anual de los Estados parte de la Corte Penal Internacional (CPI), prevé buscar allí más ayudas para las emergencias que están causando las lluvias en todo el país.
La cifra de muertos a consecuencia de las lluvias que han afectado este año a Colombia subió a 194 y la de damnificados a casi 1,6 millones, reveló el Gobierno.
El último informe de la Dirección del Riesgo, dependiente del Ministerio del Interior y de Justicia, coincide con las labores de búsqueda del más de centenar de desaparecidos en Bello.
Censo.El mismo censo entre sobrevivientes estableció que unas 30 viviendas fabricadas con ladrillos quedaron sepultadas por al menos 50,000 metros cúbicos de tierra, dijo John Rendón, director del Departamento Administrativo de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres de la Gobernación de Antioquia.
Testimonio.“Todo se perdió, todo lo que había”, dijo Claudia Patricia Molina, de 37 años y que como la mayoría de los habitantes de la zona son obreros de construcción, cerrajeros o pintores de casas.
El alud “se escuchó como si hubieran colocado un petardo o una bomba y salía humo. Tembló fuerte y cuando miramos fue que empezamos a ver, era que estaba bajando piedra” por la colina, narró la afectada.
Molina logró salvarse porque estaba fuera de la morada con unos amigos a unas cuatro o cinco cuadras de distancia.
Explicó que una pareja de esposos, que también residía en la casa, sí quedó sepultada junto a su pequeña hija de dos años.