Más de 30,000 congoleños han cruzado a Burundi huyendo de los combates registrados en las últimas semanas en el este de la República Democrática del Congo (RDC) entre el Ejército y un grupo rebelde, mientras las autoridades burundesas advierten de que no podrán afrontar una avalancha de refugiados.
En Rugombo, pueblo del noroeste burundés y uno de los lugares donde se están concentrando los desplazados, entran al día un millar de personas, según emisoras de radio captadas en Nairobi, que citan al alcalde de la localidad, Onesphore Nduwimana.
El ministro burundés del Interior, Simon Nyandwi, señaló, por su parte, que su país apenas tiene espacio para acoger a sus propios refugiados, hasta 300,000 civiles que han vivido durante una década en campamentos en Tanzania y que están regresando tras la firma de un acuerdo que ha traído algo de estabilidad a Burundi.
Mientras aumenta la tensión entre la RDC y Ruanda, Nyandwi expresó dudas de que Burundi sea capaz de hacer frente a una avalancha de refugiados "si estalla la guerra en el este del Congo".
La mayor parte de los refugiados huyeron de Bukavu, capital de la provincia oriental congolesa de Kivu Sur y localidades aledañas para no quedar atrapados en el fuego cruzado de las facciones del Ejército que combaten en la zona desde finales de mayo pasado.
Dos oficiales disidentes, el general Laurent Nkunda y el coronel Jules Mutebusi, tomaron la ciudad alegando la necesidad de poner fin a las masacres de la comunidad banyamulenge, tutsis congoleños de origen ruandés, a la que ambos pertenecen.
La ONU llevó a cabo una investigación y afirmó en sus conclusiones que no tiene evidencia de genocidio contra los banyamulenges en la región.
Alrededor de 3,000 civiles banyamulenges y de otras comunidades étnicas consiguieron cruzar a Ruanda antes de que ésta, tras ser acusada por la RDC de apoyar a los rebeldes, cerrara la frontera común.
Ruanda ocupó parte de la RDC entre 1998 y 2002, durante la guerra civil en esta última, en la que intervinieron otras seis naciones y murieron más de tres millones de personas.