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Más de 850 paramilitares se despiden de las armas


Por primera vez en la historia de Colombia, 855 paramilitares depusieron ayer las armas en la ciudad de Medellín, en un emotivo acto que marcó el inicio de un polémico proceso de desmovilización de unos 20,000 combatientes de extrema derecha.
La ceremonia, celebrada en el centro de convenciones de esta ciudad -la segunda en importancia de Colombia-, tuvo como momento culminante la entrega de más de 500 armas por parte de los combatientes del Bloque Cacique Nutibara (BCN), entre quienes se encontraban 16 mujeres.
Bajo estricta vigilancia del Ejército y la Policía, el acto de desarme es el primer hecho concreto de un acuerdo firmado el 15 de julio entre las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y el gobierno de Alvaro Uribe.
"Es este un gran paso y es apenas el inicio de un largo camino", expresó el alto comisionado de paz del gobierno, Luis Carlos Restrepo, quien tras presidir el acto anunció que el 7 de diciembre se desmovilizarán otros 150 paramilitares en el departamento de Cauca.
Durante la ceremonia fue difundido un mensaje en video de los máximos líderes de las AUC, Salvatore Mancuso y Carlos Castaño, jefes militar y político; y de Diego Murillo (alias "Don Berna"), inspector general de esa organización y máximo comandante del BCN.
"El camino de la paz está abierto en Colombia. Nuestro compromiso es total", aseguró Mancuso, quien apareció en el video, al igual que los otros dos comandantes, vestido de civil en una tribuna cubierta con la bandera de Colombia.
Castaño reconoció que el proceso enfrenta "vacilaciones" en el mismo seno de las AUC, así como serias críticas en el país y en el exterior porque podrían quedar impunes los crímenes de los paramilitares.
"Hemos contribuido altamente en la contención de la arremetida de las guerrillas. En nuestro avance hemos incurrido inevitablemente en algunos excesos. Somos conscientes de esta situación", dijo Castaño, quien consideró "indispensable" el otorgamiento de beneficios jurídicos para los combatientes.
El jefe político del BCN, Giovanni Marín, alias "comandante R", pidió en la ceremonia perdón al país por los daños que hubiesen ocasionado sus acciones. "Es hora de unirnos a la sociedad civil. Por la paz nos la jugamos toda", aseveró.
Marín saludó a sus hombres luego de que éstos desfilaron para entregar fusiles, lanzacohetes, revólveres, camuflado y equipo de campaña, ante el comisionado de paz y el cuerpo diplomático que asistió al evento.
"Cumplimos, cumplimos, cumplimos", gritaron los desmovilizados al concluir la ceremonia y partieron en 45 autobuses, fuertemente escoltados, a la localidad de La Ceja, cerca de Medellín, donde se concentrarán por tres semanas para recibir educación, capacitación laboral y atención sicológica.
Al acto asistió el delegado de la Organización de Estados Americanos (OEA), el argentino Sergio Caramaña, quien dijo esperar que "el paso que se ha dado se sostenga en el tiempo" porque "viene una tarea muy difícil que es sostener la reinserción y la reubicación de esas personas en la sociedad civil, que es el sinónimo de la paz a largo plazo".
Esta es la primera vez que la comunidad internacional se hace presente en el proceso con los paramilitares, pues desde un inició recibió fuertes críticas de organismos de derechos humanos al ofrecer el gobierno libertad condicional a los acusados de crímenes atroces que se acojan a un plan de paz.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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