Un total de 1.271 civiles fallecieron víctimas del conflicto afgano en los seis primeros meses de este año, informó ayer la misión de la ONU en Afganistán (UNAMA), que responsabilizó a los insurgentes, de la gran mayoría de las muertes.
La cifra supone un aumento del 21% respecto al primer semestre de 2009 -cuando murieron 1.054 personas-, y del 55% respecto a ese mismo período de 2008, según datos del Informe semestral sobre Protección de Civiles en Conflicto Armado de la UNAMA presentado ayer.
Con la suma de muertos y heridos, el primer semestre de 2010 dejó un total de 3.268 víctimas civiles, un aumento del 31 % respecto al mismo período de 2009.
La UNAMA atribuyó el 72 por ciento de las muertes (920) de civiles a los insurgentes talibanes "y otros elementos antigubernamentales" (AGES), sobre todo, debido a los ataques con artefactos explosivos, atentados suicidas y ejecuciones.