El hombre y la mujer más ancianos de Tokio, que supuestamente tendrían 111 y 113 años, respectivamente, podrían llevar muertos varias décadas.
Todo comenzó cuando funcionarios municipales del distrito de Adachi descubrieron en su casa los supuestos restos de quien estaba considerado el hombre más viejo de la capital japonesa, Sogen Kato, nacido en 1899.
Tras el caso de Sogen Kato, se supo que la mujer, supuestamente más anciana de la capital japonesa, Fusa Furuya, nacida en 1897, está en paradero desconocido.