Miles de sirios salieron a las calles del país, desafiando una represión gubernamental que, pese a su severidad, no ha podido aplastar un levantamiento de dos meses contra el régimen autoritario que gobierna Siria.
Activistas de derechos humanos dijeron que las fuerzas de seguridad abrieron fuego, y mataron a por lo menos 27 personas, incluido un niño de 10 años.
Las fuerzas de Bashar Assad usaron tanques y francotiradores, y realizaron cientos de detenciones para acabar con la revuelta.