El misionero estadounidense Martin Burnham murió y su esposa Gracia resultó herida pero fue rescatada ayer durante un intento de las tropas filipinas de liberarlos de guerrilleros musulmanes. Una enfermera filipina que también era rehén de la guerrilla Abu Sayyaf -que tiene vínculos con la red Al Qaeda de Osama bin Laden- también murió en el tiroteo en la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, dijo en una declaración la presidenta Gloria Macapagal Arroyo. Arroyo le aseguró ayer al presidente estadounidense, George W. Bush, que su gobierno haría pagar a los rebeldes por la muerte de Martin Burnham.
"Ella (Arroyo) me aseguró que el gobierno filipino haría responsable al grupo terrorista por cómo trataron a esos estadounidenses, y que se haría justicia", dijo Bush a los periodistas en Washington. "Nosotros, obviamente, vamos a investigar todos los hechos y acontecimientos", añadió.
En Manila, Arroyo dijo que Abu Sayyaf no podrá escapar. "Los terroristas no saldrán impunes de esto. No pararemos hasta que se acabe Abu Sayyaf", dijo, al anunciar la muerte de Burnham y de la enfermera filipina Deborah Yap, también rehén de los guerrilleros.