El Ejército israelí mató ayer a un militante del movimiento palestino Hamas al sur de Belén, en Cisjordania, y a un jefe local del mismo grupo en un campamento de refugiados al norte de Cisjordania.
Los soldados israelíes destruyeron varias viviendas de palestinos cerca de Belén, en represalia por un ataque que el día anterior costó la vida a dos soldados israelíes en Hebrón.
Jadalá Chuka, de 32 años de edad, miembro de este movimiento radical que celebra el décimoquinto aniversario de su creación, fue muerto por soldados que vinieron a detenerlo en una casa de Thabra, al sur de Belén.
Según fuentes militares israelíes, Chuka, buscado por su implicación en varios ataques contra Israel, "intentó darse a la fuga disparando en dirección de los soldados".
Mientras que anoche mataron al jefe local del Hamas en el campamento de refugiados de Nur al Shams, cerca de Tulkarem, mientras efectuaban una incursión, según fuentes palestinas.
Tarek Abed Rabbo, de 23 años, pertenecía a las Brigadas Ezzedín al Qasam, el brazo armado del Hamas.
El nuevo clima de tensión con Teheran que han instaurado las acusaciones norteamericanas se atribuye en medios diplomáticos a la estrategia que EU ha desplegado en Oriente Medio con vistas a un posible ataque a Irak.
Según las fuentes, esa estrategia está basada en la lógica de "conmigo o contra mi", y recordaron que otros importantes países de la región, como Arabia Saudí -en su caso, además, firme aliado de Washington- han recibido últimamente fuertes presiones de Estados Unidos.