Tras la matanza en la que murieron 20 niños y seis adultos en la escuela de Sandy Hook en Newtown (Connecticut), el número de personas que solicitaron un permiso para poseer un arma de fuego aumentó un 18.7 % en la localidad, por lo que en 2013 más de 200 vecinos recibieron nuevas licencias.
Pese a que los familiares de las víctimas de la tragedia de Newton y activistas siguen presionando para que se aprueben leyes que endurezcan el control de las armas de fuego, unos datos del departamento de policía publicados ayer en The Wall Street Journal revelan que solo en el estado de Connecticut fueron autorizadas más de 91,000 armas, rifles y escopetas en el último año.
El pasado 14 de diciembre, Adam Lanza, de 20 años, entró en una escuela de primaria y asesinó a 26 personas (veinte niños y seis adultos) con varias armas propiedad de su madre, a quien también había matado previamente ese mismo día.
Esta masacre, la segunda más sangrienta de la historia de EE.UU., conmocionó a todo el país y reabrió el debate sobre las armas, cuya posesión está recogida y protegida por la Constitución estadounidense.
Pese a que el gobernador de Connecticut, Dannel Malloy, impulsó en febrero un plan para endurecer el control de armas, hasta el 24 de julio se autorizó en el estado 91,098 nuevas licencias de armas.