Que dos personas del mismo sexo puedan unirse en matrimonio es una reclamación creciente en EE.UU. y puede ser un buen negocio para las arcas municipales y estatales a la vista de un estudio relativo a la ciudad y al estado de Nueva York.
Con la única excepción de Massachusetts, a las parejas del mismo sexo en EEUU no se les permite unirse en matrimonio y carecen así de las ventajas y la protección que ofrecen las instancias públicas a las uniones heterosexuales.
Sin embargo, el contralor de la ciudad de Nueva York, William Thompson, calcula que la celebración de bodas entre individuos del mismo sexo aportaría ingresos millonarios a la ciudad y al estado.
Según un estudio elaborado por su oficina, esos matrimonios añadirían a la economía de la Gran Manzana unos ingresos netos de 142 millones de dólares en los tres años posteriores a su legalización.
En el caso del estado, ascenderían a 184 millones en el mismo periodo.
Los ingresos se originarían en los gastos de celebración de la boda; en el deseo de algunas parejas de casarse en Nueva York a pesar de residir fuera y con la presencia de invitados, que utilizarían alojamientos y otros servicios durante su estancia.