Masivas manifestaciones recorrieron ayer las calles de La Paz, para celebrar la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, durante una agitada jornada en el que el clima pasó de insurreccional a festivo.
Del “¡Hasta la renuncia carajo!”, el lema que a modo de estribillo musical, corearon campesinos, mineros, obreros y bolivianos pobres, se pasó al “Se fue, se fue, el ‘Gringo’(apodo del presidente) se fue”, en una tarde cargada de estallidos de sonoros petardos que retumbaban entre las montañas que rodean la ciudad.
Al anochecer el empresario Zvonko Matkovic, cercano a Sánchez de Lozada, dijo que el mandatario firmó su renuncia a la Presidencia de Bolivia y partió en vuelo a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (900 km al este).
Durante el día las marchas se sucedieron unas tras otras y se cruzaban entre ellas en las arterias céntricas de la ciudad, mientras otras columnas de manifestantes avanzaban desde la ciudad de El Alto para converger hacia La Paz.
En las movilizaciones, que tuvieron como centro la plaza San Francisco, se advertía un tinte antinorteamericano con el lema “Bolivia siempre libre, colonia yanqui nunca”.
Grupos de soldados y policías, fuertemente armados, ejercían vigilancia detrás de vallas metálicas y vehículos militares ubicados a prudente distancia para no generar enfrentamientos. Hasta el momento el balance es de más de 80 muertos en un mes de convulsión.
El bloqueo en El Alto provocó el retraso del inicio de la sesión del Congreso convocada para recibir la renuncia del mandatario.
Por su parte, el Ejército estadounidense envió un pequeño contingente a Bolivia para aconsejar a la embajada estadounidense en La Paz.
En Santa Cruz, unos 12 campesinos resultaron heridos en enfrentamientos con grupos a favor del hoy ex presidente.