Si no se logran reducciones radicales en las emisiones de dióxido de carbono en la próxima cumbre sobre cambio climático en Copenhague, el mundo enfrentará una catástrofe de salud.
Esa es la conclusión de un informe de 18 de las principales organizaciones médicas profesionales del mundo publicado simultáneamente en la revista médica The Lancet y la Revista Médica Británica (BMJ).
La conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático, que se llevará a cabo en diciembre, intenta acordar un nuevo tratado de clima global que reemplazará al actual tratado de Kioto.
"Un resultado exitoso en Copenhague es vital para nuestro futuro como especie, y para nuestra civilización" afirman los autores.
Para lograrlo, dicen, se requerirá el reconocimiento de los países ricos de sus obligaciones hacia los pobres, y el reconocimiento de los países pobres de que el cambio climático es problema global que requiere una solución global en la que todos debemos participar.
Desacuerdos.
Hasta ahora, las conversaciones preparatorias a la cumbre de Copenhague se han visto plagadas de desacuerdos sobre cuánto se debe reducir las emisiones de gases contaminantes de efecto invernadero y cómo se debe financiar la protección al cambio climático de los países más pobres.
Es por eso que los autores instan ahora al mundo a "tomar las riendas" para avanzar en el tema del calentamiento global.
"La evidencia científica de que las temperaturas globales están en aumento y de que la humanidad es responsable de ello ha sido ampliamente aceptada desde 2007", dice el profesor Michael Marmot, del Instituto Internacional para la Sociedad y la Salud y uno de los autores del informe.
"Y también hay un consenso igualmente aceptado de que necesitamos actuar hoy para prevenir un cambio climático irreversible".
"Por solas posibilidades de éxito son buenas -agrega- pero la política es muy difícil".
Según los autores, que en su mayoría son dirigentes de colegios y academias de medicina y otras disciplinas científicas de todo el mundo, "existe un peligro real de que los políticos se muestren indecisos, especialmente en tiempos económicos tan turbulentos como los que vivimos ahora".
"Si su respuesta es débil, los resultados para la salud global podrían ser catastróficos", expresan.
Los más afectados serán los países en desarrollo donde las temperaturas más altas exacerbarán las sequías y la escasez de alimentos y ayudarán a la transmisión de enfermedades propagadas en el agua.