En la actualidad hay 71, 000 ancianos y personas de la tercera edad, algunos de los cuales no tienen acceso a buenos servicios de salud y requieren de atención de sus familiares.
De hecho una gran parte sufre del denominado Síndrome de Fragilidad, que ocasiona incapacidades físicas.
Luis Manuel Cornejo, presidente de la Asociación de Geriatría y Gerontología, sostuvo que las autoridades gubernamentales deben irse preparando para enfrentar el creciente envejecimiento de la población.
Según Cornejo, el Síndrome de la Fragilidad está directamente asociado con el estilo de vida de la persona en su juventud, su alimentación y el ejercicio que realice para mantenerse en forma.
El estado de fragilidad es un síndrome clínico-biológico caracterizado por una disminución de la resistencia y de las reservas fisiológicas del adulto mayor ante situaciones estresantes.
Generalmente esto se produce por el acumulativo desgaste de los sistemas fisiológicos, causando mayor riesgo de sufrir efectos adversos para la salud.
Entre las principales características del síndrome se encuentran caídas, discapacidad, hospitalizaciones constantes y muerte.
La prevalencia reportada oscila entre un 7 y un 12 % en la población mayor de 65 años. Las manifestaciones clínicas más comunes son disminución involuntaria del peso corporal, de la resistencia y de la fuerza muscular, trastornos del equilibrio al caminar y declinación de la movilidad física.
Quienes llegan a esta etapa experimentan una disminución de las reservas fisiológicas en múltiples áreas como la resistencia, la flexibilidad y la fuerza muscular, el equilibrio, el tiempo de reacción, coordinación, funcionamiento cardiovascular, audición, visión, nutrición y funcionamiento cognitivo.
Uno de los principales componentes del síndrome es la disminución de la masa muscular relacionada con la edad y con el empobrecimiento de la velocidad al caminar, la disminución del apretón de mano y de la capacidad para mantener la temperatura corporal, como el incremento de caídas.
Esta situación puede ser diagnosticada asociando la talla, el peso corporal, la circunferencia de la pelvis, la fuerza del apretón de mano y los pliegues cutáneos.
Los médicos locales tienen poco conocimiento del síndrome. Se necesita que el Estado dote a la comunidad de las herramientas para atender a estas personas. En otros países hasta un 30% de los adultos mayores puede estar aquejada de este síndrome.Expertos señalan que si existe una preparación previa de las personas, éste puede ser evitado. Esto se lograría con una buena alimentación, hacer ejercicios, no fumar y una buena atención primaria para lograr un envejecimiento saludable.