Sin electricidad ni agua potable y con escasos suministros básicos como antibióticos, los médicos en hospitales de campaña intentan salvar a los sobrevivientes del huracán "Jeanne" realizando incluso amputaciones en una ciudad tan contaminada que a los recién nacidos les resultará difícil sobrevivir.
Las aguas residuales del alcantarillado municipal destrozado contamina el lodo y las aguas inundadas en las que camina el público con los pies descalzos, infectando heridas que contraen gangrena.
Los que mayor riesgo corren de contraer una infección son los bebés que nacen al ritmo de tres o cuatro diarios en una de las clínicas regentadas por las fuerzas de las Naciones Unidas.
Cuando uno de los bebés se enferma, la criatura viene y recibe tratamiento, recibe una infusión intravenosa. Cuando sale, vuelve a enfermarse"".
"No puede sobrevivir ahora en Gonaives"", dijo el capitán del ejército chileno, Rudolfo Betancourt, un pediatra.
El médico neoyorquino Jean Claude Kompas, que acudió a su nativa Haití de voluntario, dijo haber atendido a 30 personas debido a los disparos recibidos en peleas por la tenencia de alimentos.
La cifra de cadáveres recuperados subió a 1,514 el lunes, dijo la agencia de defensa civil. Unas 300,000 personas están desamparadas, 200,000 en Gonaives.