El presidente George W. Bush y el primer ministro británico Tony Blair, fuertes aliados en la guerra en Irak, centraron su atención ayer en encontrar una fórmula para revitalizar las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos después de la muerte de Yasser Arafat.
Bush y Blair estrecharon sus manos para los fotógrafos en la Oficina Oval de la Casa Blanca y luego se enfrascaron en conversaciones, reanudando el diálogo que habían desarrollado durante más de dos horas en una cena del jueves.
Su encuentro en la Casa Blanca, también le dio al presidente George W. Bush una oportunidad para mostrar que quiere llegar a Europa y a los aliados de la OTAN.
Entre otros temas que se esperaba abordaran ambos líderes, figuraban las relaciones transatlánticas, que se tensaron tras la invasión en Irak; la expansión de la democracia en Medio Oriente; el programa nuclear de Irán, los conflictos y la pobreza en Africa, y el cambio climático.
Sin embargo, el conflicto entre israelíes y palestinos figuraba en el lugar principal de la agenda.