La Premio Nobel de la Paz 1992, la líder indígena Rigoberta Menchú, exigió a los tribunales de Guatemala que "de inmediato" autoricen la captura, con fines de extradición, del general golpista José Efraín Ríos Montt, reclamado en España por genocidio.
En declaraciones a ACAN-EFE, Menchú manifestó que "el tribunal que lleva este caso de inmediato debe cumplir de forma íntegra con la solicitud de la Audiencia Nacional de España, y autorizar la detención de Ríos Montt".
Según Menchú, "no hay argumentos legales para dejarlo fuera porque él es quien encabeza la lista de los ex funcionarios reclamados por la justicia española".
El Tribunal Quinto de Sentencia Penal de Guatemala autorizó ayer las capturas, con fines de extradición, de tres ex militares y un civil, reclamados en España por los delitos de genocidio, terrorismo de Estado, torturas y desapariciones forzadas.
Saddam, que fue condenado el pasado domingo a morir en la horca por "crímenes contra la humanidad" en el caso de Al Duyail, fue el primer acusado que entró en la sala del tribunal con un rostro en el que no se veía ninguna señal de nerviosismo o preocupación.
Después de sentarse en el banquillo, Saddam, vestido con su habitual traje negro y camisa blanca, esperó en silencio a que los otros seis acusados fueran entrando uno a uno en la sala.
El juez Mohamed Oreibi Jalifa abrió la sesión, la número 21 desde el comienzo del proceso el 25 de agosto, con el testimonio de un ciudadano kurdo cuyas palabras iban siendo traducidas al árabe.
El primer testigo identificado como Qahar Jalil Mohamed, de 50 años, relató cómo solo resultó herido tras una ejecución por un pelotón que fusiló a un grupo de 33 personas, entre los cuales figuraban su padre, dos de sus hermanos y 18 de sus familiares.
Está previsto que el proceso de Al Anfal siga con su juicio contra Sadam, a menos que se aplique la pena de muerte al dictador iraquí en el caso de que el "comité general de casación" -compuesto por nueve jueces- no modifique el veredicto por el otro caso de Al Duyail.
Para los analistas la condena de Hussein pone en peligro el plan de reconciliación del primer ministro iraquí, Nuri Al Malik.
Por otra parte, para algunos abogados iraquíes, la ejecución de Sadam puede tardar hasta cinco meses tras los que el "comité general de casación", dependiente del Tribunal Penal Supremo, decidirá aprobar, rechazar o modificar las sentencias pronunciadas por esta Corte.