La arqueóloga Susanne Osthoff se convirtió en la primera persona alemana secuestrada en Irak, cuestión que ha consternado al país, que se creía fuera de peligro por su negativa a participar en la guerra, y ha colocado a la canciller, Angela Merkel, ante su primera situación de crisis internacional.
Una semana después de asumir el gobierno, Merkel confirmó el secuestro del primer ciudadano alemán en Irak.