La canciller alemana, Angela Merkel, exploró hoy vías de cooperación comercial y de seguridad con la India, en un viaje relámpago que se complicó por el "no" inicial de Irán a que el avión de la líder de Berlín surcara su espacio aéreo.
Alemania es el mayor socio comercial europeo de la India y uno de los principales inversores en la India, y además ambos países continúan apostando de forma coordinada por una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU que dé cabida a sus aspiraciones.
"Llevamos mucho tiempo defendiendo que el sistema global debe ser actualizado para ponerse a tono con la realidad contemporánea", afirmó en rueda de prensa conjunta el primer ministro indio, Manmohan Singh, mientras Merkel convenía a su lado en esta idea.
Los dos jefes de Gobierno dedicaron también un espacio en sus conversaciones a la lucha contra el terrorismo, la recuperación económica de la zona euro, la inestabilidad en el norte de frica y la situación en Pakistán y Afganistán.
Para Alemania ha sido un fin de semana particularmente duro en ese último país, después del atentado que acabó en una región norteña con las vidas de dos de sus soldados e hirió al jefe de las tropas alemanas desplegadas en Afganistan, el general Markus Kneip.
Merkel no se refirió ni a ese atentado ni a las informaciones aparecidas en la publicación alemana "Der Spiegel" sobre un supuesto diálogo en suelo alemán entre talibanes y la CIA, pero, al igual que India, refrendó su apuesta por una reconciliación negociada.
"Compartimos objetivos en Afganistán. Afganistán debe desarrollar una arquitectura de seguridad. Nosotros creemos en la visión del Gobierno afgano y su camino de reconciliación par quienes respeten ciertas reglas", afirmó la canciller en su intervención.
Ambas partes firmaron cuatro memorandos de entendimiento -en materia de salud, física nuclear, formación y ciencia y tecnología-, aunque, según analistas indios, son los asuntos de seguridad, energía y defensa los que copan la agenda bilateral.
La India, en este último punto, está planeando la compra de 126 cazas de combate por un valor estimado de 10.000 millones de dólares, en un concurso al que ya solo concurren el consorcio EADS -liderado por Alemania- y la compañía francesa Dassault.
"Nosotros creemos que tenemos el mejor producto. No vamos a influir en el proyecto, queremos que sea suave y transparente", dijo Merkel en referencia al Eurofighter, el avión de EADS, donde también tienen presencia España, el Reino Unido e Italia.
Los intercambios comerciales bilaterales entre la India y Alemania alcanzaron unos 21.615 millones de dólares el año pasado, y la potencia europea busca además la fórmula para afianzar su presencia de infraestructuras, tecnología o la energía.
La India está intentando impulsar la energía nuclear justo cuando Alemania ha decidido su eliminación, pero Merkel no perdió ocasión de defender un rol en el impulso de las renovables en el gigante asiático, que proyecta una gran planta con créditos alemanes.
"Construir una base energética amplia y extensa es una política en la que podemos ayudaros, mediante las renovables", dijo Merkel poco después de que Singh asumiera que para la India es todavía "inevitable" la dependencia del carbón durante muchos años.
Esta es la segunda vez que Merkel viaja a la India como canciller, y lo hace a la cabeza de una delegación que incluye a sus ministros de Exteriores, Defensa, Interior, Transporte, Educación y Economía, así como parlamentarios, funcionarios y empresarios.
Merkel aterrizó en la capital india por la mañana y tenía previsto reunirse tanto con Singh como con la presidenta de la India, Pratibha Patil, antes de recibir de manos indias el galardón "Jawaharlal Nehru al entendimiento", según la agenda oficial.
Su viaje había contado de inicio con un imprevisto de calado, la negativa de las autoridades iraníes a permitir que el avión de la delegación sobrevolara su espacio aéreo, lo que forzó al aparato, un Airbus A340, a sobrevolar Turquía hasta recibir luz verde de Irán.
Alemania dijo haber solicitado todos los permisos pertinentes para realizar el vuelo con normalidad, aunque las autoridades iraníes lo negaron, lo que obligó al Gobierno europeo a iniciar unas negociaciones de una hora de duración hasta que recibió la luz verde de Teheran para que el avión surcara el cielo iraní.
"Es una falta de respeto hacia Alemania que no estamos dispuestos a tolerar", dijo el ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, quien consideró que la actuación iraní "atenta contra todos los usos internacionales".