La canciller alemana, Angela Merkel, rechazó ayer la acusación de haber ocultado informaciones sobre el bombardeo realizado el 4 de septiembre de 2009 en las afueras de Kunduz, en el que murieron más de un centenar de personas, y ordenado por un oficial alemán.
Merkel, en declaración prestada ante la comisión de Defensa del Parlamento, encargada de investigar el bombardeo, dijo haber informado en detalle desde el comienzo y recordó que lo hizo en una conferencia de prensa del 6 de septiembre y una declaración de gobierno del 8 del mismo mes.
El ministro de Defensa de la época, Franz Josef Jung, descartó en su momento que en el bombardeo, contra dos camiones cisterna secuestrados por talibanes, hubiera habido víctimas civiles.
Merkel aseguró haberle pedido a Jung el 5 de septiembre dar todas las informaciones disponibles en una entrevista a un diario y entre esas informaciones había ya indicios de que había habido víctimas civiles.
Sin embargo, el ex ministro alemán de Exteriores y actual líder de la oposición socialdemócrata (SPD), Frank Walter Steinmeier, calificó ayer de "confusa" la información que recibió su Gobierno en 2009 tras el bombardeo ordenado por tropas germanas en Afganistán que causó más de un centenar de muertos.
"Los datos sobre la situación fueron imprecisos, difusos y en parte contradictorios", dijo Steinmeier ante la comisión parlamentaria que investiga el polémico bombardeo de Kunduz.
El bombardeo de Kunduz provocó en su momento una fuerte polémica en Alemania por la desproporcionada acción militar para detener los dos camiones cisterna cargados de combustible.