Los mexicanos que fueron repatriados desde China expresaron su confianza en que en su país puedan retomar sus vidas y olvidar la pesadilla sufrida en la nación asiática, donde algunos fueron aislados por temor al contagio de la gripe A (H1N1).
“No se nos permitía acercarnos a ninguna persona ni siquiera al personal diplomático de nuestro país.
Cada historia es una experiencia diferente, pero en general “hubo varias actitudes y muestras de discriminación”, dijo Alberto Villas.
Villas es uno de los 141 mexicanos que llegaron al Aeropuerto de Ciudad de México en una aeronave fletada por el Gobierno mexicano.
“No tenemos la más mínima intención de regresar a China porque hubo un maltrato hacia nosotros; e incluso hubo casos de familias mexicanas retenidas en hospitales bajo condiciones inhumanas”, relató Rosa Martha García, esposa de Alberto Villas.
Myrna Berlanga, una de las ocho personas de nacionalidad mexicana que permanecieron en cuarentena en el hotel Guomen de Pekín, denunció la serie de arbitrariedades durante su detención y aislamiento.
Berlanga, junto con sus compatriotas Carlos Dorman; su esposa, Josebe, así como sus tres hijos menores, fueron bajados de una aeronave en el aeropuerto de Pekín al llegar procedentes de Nueva York (EE.UU.).
“En mi caso hubo discriminación y humillación. Sin que ni siquiera en el avión hubiera un enfermo, nos bajaron a los mexicanos y después de llevarme a un laboratorio móvil, me trasladaron a ese hotel”.
Afirmó que el establecimiento hotelero, “además de ser feo y viejo”, estaba sellado y que la basura la separaban en unas bolsas especiales para desechos radiactivos.
María de Lourdes Castañeda relató que junto con su marido, Marco Antonio Zaldívar, se encontraban en Hong Kong para participar en una feria de muestras y en todo momento obtuvieron “buena atención y solidaridad”.
Sin embargo, reconocieron que al trasladarse a la ciudad de Guangzhou su suerte cambió, pues además de aumentar los gastos no lograron obtener hospedaje en ningún lado.