Funcionarios del gobierno de México siguen contabilizando las pérdidas económicas derivadas del sismo de magnitud 7.1 de hace una semana que provocó destrozos generalizados en la capital, con 500 inmuebles considerados en peligro.
La cifra de muertes se elevó a 333, de las cuales 194 se registraron en la capital.
Aunque las autoridades prometieron el regreso a la normalidad, muchas calles seguían bloqueadas por maquinaria de construcción y equipos de rescatistas que buscaban los cuerpos que aún permanecían bajo los escombros.
El gobierno local anunció un plan de préstamos para la reconstrucción y ayuda a los vecinos que han perdido sus viviendas, o aún pueden perderlas a medida que procede la demolición de inmuebles dañados.
Para negocios urbanos como el restaurante Papa Guapa, el resultado ya está perfectamente claro.
Sentado en la entrada de su precintado restaurante, Antonio Luna se lamentaba señalando que su negocio está cerrado por daños estructurales en el edificio.
Tuvo que despedir a las tres docenas de empleados del local, ambientado en la década de 1950, para no incurrir en más gastos y trata de salvar el mobiliario y los equipos que no sufrieron daños.
El terremoto del 19 de septiembre "tiene el potencial de ser una de las catástrofes naturales más costosas de México", dijo el Servicio de Inversionistas de la agencia de calificación Moody's en un reporte.
Aunque se siguen recopilando datos sobre las pérdidas, una estimación preliminar señala que el desastre podría recortar entre el 0.1% y el 0.3% del Producto Interno Bruto de México en el tercer y cuarto trimestre del año, explicó Alfredo Coutiño, director de Moody's Analytics.
1,136 inmuebles son reparables y por el momento se han inspeccionado 8.030 que fueron declarados habitables.