A pesar de sus esfuerzos, el gobierno mexicano no consigue rebajar la polémica sobre la escandalosa violencia criminal en el norte del país, después de que dos gobernadores estadounidenses decidieran decretar una situación de emergencia en algunos condados fronterizos.
"Mi llamado a Estados Unidos, sea gobierno estatal o el gobierno del presidente (George W.) Bush, es que en lugar de señalamientos hagamos propuestas, que en lugar de trabajar cada quien por su lado, trabajemos unidos", señaló el presidente Vicente Fox. Las autoridades estatales estadounidenses, así como el embajador en México Tony Garza, actúan cada vez de forma más decidida e independiente, y además públicamente, lo que parece atenazar a la administración del presidente Fox.