El nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, acusó a EE.UU. de “intromisión” por la reunión, ayer en Managua, de su Embajador en Tegucigalpa con el gobernante depuesto Manuel Zelaya, a quien pidió que no siga de “guerrillero”.
En declaraciones divulgadas por la prensa, Micheletti reiteró que está dispuesto a renunciar si Zelaya desiste de volver al poder y desmintió versiones de medios internacionales que indicaron que estaría dispuesto a entregar la Presidencia al depuesto mandatario.
Además, señaló que su Gobierno pondrá “orden” porque “el pueblo no puede continuar esperando” que los seguidores de Zelaya, que fueron desalojados de una vía en Tegucigalpa, “estén obstaculizando la economía de nuestro país” con bloqueos de carreteras.
El desalojo causó al menos seis heridos, según la Policía, aunque los organizadores de la protestan sostienen que fueron 72.
Zelaya dijo a la prensa en Managua que el embajador de EE.UU. en Honduras, Hugo Llorens, le reafirmó que su país rechaza el golpe de Estado del 28 de junio contra él, no reconoce a las nuevas autoridades hondureñas y “recrudecerá” sus acciones contra el Gobierno de Micheletti (ya suspendió visados diplomáticos a cuatro funcionarios).
Micheletti dijo desconocer oficialmente la reunión entre Zelaya y Llorens, pero señaló que, de ser cierta, “es una intromisión, por lo cual el señor embajador está cometiendo un grave error si está haciendo eso; pero si no, no deja de ser más que un comentario”.
Viaje.
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, viajará a México el 4 de agosto y se reunirá con el mandatario mexicano, Felipe Calderón, a fin de revisar “la evolución de la situación que prevalece” en su país “a raíz del golpe de Estado del pasado 28 de junio”, informó la cancillería.
Zelaya visitará México en atención a una invitación que le hizo Calderón, señaló la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Los países miembros del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla, , refrendaron su apoyo a la gestión de Óscar Arias.